Ni tu ni yo

No quiero ser yo.
No quiero ser tu tampoco.
Quiero existir solo.
Sin objetos ni metas
Sin cometas ni globos.
Medrar mis ansias
Batir agobios.
Equilibrio sin constancia:
Mentir al odio.

No quiero ser yo

No quiero no ser yo

Y el auge de ego

sobreabunda.

Tati (2)

Com una aura, que encara que marxi es queda. La teva energia em recórre tot el cos, tocant el troç de tu que viu dins de mi, i em recordes què és viure.

Cada troç que ha quedat en alguna mà donada et fa eterna.

Confusa imagen de paz

Un palpito incendia los arboles.

Poco a poco se extiende el fuego. La corriente de aire se lo lleva a nuevas partes, como el polen de las flores, llenando de colores el suelo.

El mundo se incendia soplo a soplo, y de vez en cuando aviva fugaz, tocando el cielo con la nariz.

El humo difumina el tiempo, al tempo del latido y las pestañas se tornan piel.

Sensación de placer al mirarlo a los ojos, borrando el horizonte luego, desparrama el Sol y derrama su ternura.

Paisaje rojo pasión.

Lloran los volcanes de emoción, sacando todo lo de dentro.

Crece la llama.

Tu lo oyes.

Saltas al desastre conmigo.

La melodía pone tus labios a arder,

que me queman

y me calman

a la par.


Confusa imagen de paz que aligera el alma.

Todas mis partes

Mi corazón te quiere.

Mis tripas te quieren.

Mi coño te quiere.

Mis pelos te quieren.

Mi oído te quiere.

Mis pies te quieren.

Mi boca te quiere.

Mis ojos te quieren.

Mi olfato te quiere.

Mis dedos te quieren.

De todas mis partes

tienes amor.

De mi tienes amor

de todas partes.

Quiero aferrarme a la vida

Con tus propios pensamientos como único consuelo, buscas huir y venir, volver a morir.

Quieres aferrarte a tu propio ser a sabiendas de ser la propiedad más tuya que te queda.

Por eso te niegas a verte toda. Te crees selectiva, pero, aún incongruente, te abres a todos y les dejas entrar a tu cuarto más oscuro mientras sigues tapándote los ojos con las manos especulando sobre lo que sea que imaginas que tendrás guardado ahí dentro. Esperas de espaldas a que salgan y te lo cuenten con sus palabras. Tu te las crees y las escondes en algún otro lugar al que vuelves cuando necesitas recordar alguna.

Te aferras al amor y a la bondad buscando cura y salvación a un odio surgido del propio miedo.

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