Un palpito incendia los arboles.
Poco a poco se extiende el fuego. La corriente de aire se lo lleva a nuevas partes, como el polen de las flores, llenando de colores el suelo.
El mundo se incendia soplo a soplo, y de vez en cuando aviva fugaz, tocando el cielo con la nariz.
El humo difumina el tiempo, al tempo del latido y las pestañas se tornan piel.
Sensación de placer al mirarlo a los ojos, borrando el horizonte luego, desparrama el Sol y derrama su ternura.
Paisaje rojo pasión.
Lloran los volcanes de emoción, sacando todo lo de dentro.
Crece la llama.
Tu lo oyes.
Saltas al desastre conmigo.
La melodía pone tus labios a arder,
que me queman
y me calman
a la par.
Confusa imagen de paz que aligera el alma.