Promesas

Sigo esperando que cumplas
todas las promesas que me hiciste.
Las promesas son palabras
y las palabras son atemporales.
Podría ser
que en algún lapso del tiempo distinto
al que escuché esas palabras
las promesas se cumplan.

Podría ser
que las escuchara yo en su momento
pero que las cumplas con otra persona.
Las palabras salen de la boca
y se van con el viento.
Podría ser
que al ir volando con el viento
resuenen en las orejas de otra persona
y en ella se cumplan.

Fruto quemado

Somos el fruto quemado en nuestras manos,
un pasado en vano.
Somos espalda cargada en nuestros ojos,
un futuro aterrador.
Nadie os salvará del dolor.
Escuchad la voz interior.
Arrugad los ceños y llorad lo perdido.
Jamás vendrán tiempos mejores
si no hay ojos para verlo.
Viviréis un futuro yermo y escalabroso.
Os hundiréis entre fuego y despojos.
Venderéis vuestras pequeñas almas,
perdidos seres caminantes.
Mirad el sol como alumbra y aprended.
Observad la flor sobrevivir entre tormentas.
Sabréis de dónde procedéis cuando no olvidéis.
Dejad de fingir, quitáos la venda,
coged con fuerza la esperanza.
En las manos un papel y un lapiz;
un nudo en la garganta y una voz.
Una voz áspera y desgastada
que sólo grita porque sueña.
Mientras sueña está despierta.
Si está despierta es que está viva.

Un cachito de éste poema lo podéis escuchar en el tema DESMEMORIA de TERRA STERCORE que encontraréis en el siguiente link:

Desmemoria – Terra Stercore

La mía me vale

Escribí en una libreta todas y cada una
de las promesas que me hiciste,
de las veces que nos enamoramos.
Y fue un privilegio recorrer tus estaciones,
avispar un faro,
compartir un hogar,
vivir en un sueño.

La prueba de que me quisiste
es que la luz no se apaga,
valerosa, cercana,
ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el mar.

Nunca sabré si los ojos cerrados
escondían una verdad
lista para el vacío
de algo demasiado real.

Nombré mil veces tus apodos
y repetí cien más los míos
por si se nos olvidaban.
Lancé al aire el miedo y me corrí
corriendo en direccion contraria.
A tu pelo lo enredé en mis baldosas
formando abstracto arte moderno.
Un susurro vino aquí cada noche
para contarme lo feliz que fui,
lo mal que estoy.
Saltábamos los charcos como niños
imprudentes,
como ranas mojadas en octubre.

La prueba de que te quise
es que te sigo queriendo,
aún sin el apego,
con todo lo vencido y lo deshecho.

Nunca sabré la verdad de los hechos
pero la mía me vale.
Me conformo con saber
quién no quiero volver a ser.

Puse mi cojín, mi olor y mi voz a tu propiedad.
Puse mi hígado y mi corazón a tu nombre.
Me desauciaste de todas mis paredes.
Y fue un gran alivio volver a un hogar sin techo;
quedarme sin nada.
Porque de la nada
se empieza de cero.

I ara què?

A quants déus has maleit?
Malferida de pena…
El la menor em sosté
sense sostens.
Uns sens sense fruit,
uns sons del dimoni.

Resseguint la línia blanca
dia si, dia també.
Torturadora serenata
caminant sense un per què.

Silueta quieta i muda
es diu d’allò que no convé,
que quan s’acosta la penúria
fugis corris i mai més.

I ara què?

Què sóc? On vaig?
Què vull? Què em mou?
Quan caic, d’on surt
l’esperit de força invicte?

Com es diu? Com es fa
la cançó que mai s’acaba?
Dia si, dia també
l’esperança se m’esgota.

I ara què? On pararé?
No tornaré? On fugiré?
Sense suspirs de pau que envoltin
un estiu, un hivern,
sense mantres ni propòsits.

I ara què?

El tiempo no cura

Quiero escribir pero no me sale.
Tengo una mezcla de sentimientos dentro.
No sé como deshacer el nudo;
sigue en mi cuello ahogándome.
El tiempo no cura, el tiempo arruga.
Será que no sé leerte
pero tampoco escucharte.
Será que no sé verte
pero tampoco mirarte.

Quiero escribir pero tu no sales
del vientre, la espalda, la mente;
sigue en mi oreja un pendiente.
El tiempo no cura, el tiempo pudre.
Será que no sé tenerte
pero tampoco olvidarte.
Será que no sé quererte
ni tampoco odiarte.

Éste vacío

Sigo durmiendo con tu cojín
de forma paralela a mi cuerpo,
separando la cama en dos,
separando tu espacio del mío,
aunque el tuyo

esté vacío.

Sigo poniendo mi pierna encima de tu pierna,
aunque no sea tu pierna
porque tu pierna ya no está

en mi cama.

Sigo poniendo mi pierna encima del cojín
esperando que algún día
sea tu pierna

otra vez.

Sigo buscando tu pie con mi pie en mi cama,
aunque no sea tu pie,
aunque no sea

tu cama.

Sigo abrazando el cojín cada noche para dormir,
aunque no sea tu cuerpo
aunque tu

no me abraces.

Sigo durmiendo contigo
aunque tu lado de mi cama

este vacío.

Mis flores

Te he leído mis libretas,
te he cantado mis canciones,
te he abierto todas mis puertas
y ahora me pisas las flores.

Te he enseñado mis malezas,
te he bailado rock and rolles,
te he contado mis secretos
y ahora me dices no llores.

Que de tiempo ya has tenido
para abrirte tu camino.
No me seas mala bruja,
hechicera hija de puta.

Nada cuenta, ya lo sabes.
Lo vivido es un suspiro.
Un recuerdo adormecido.
Y despertarme sin ti,

no supone un sacrificio;
ahora ya sé quién no fui,
por mirar por tus ojitos
lo que no era para mi.

Esencia

Existe una parte
minúscula en cada ser
humano, una fuerza, un algo,
una luz permanente,
un reflejo intermitente.
Que nos mueve, que nos grita
y nos atrae
como si de una fuerza
sobrenatural se tratase.
Una fuerza que nos empuja
a buscar, a reconocer,
a ser, a vivir.
Una fuerza feroz,
un estallido de voluntad perpetua.
Algo innato. Algo inherente.
Algo mágico.

Y si un día fuéramos capaces de verla,
con nuestros propios ojos, de reconocerla
como se reconocen los objetos,
palpables y visibles. Tangibles.
Como si pudiéramos ponerle
un nombre y una forma.
Un color y un olor.
Como si no fuera a desaparecer nunca.
Como si tuviera que formar parte de nuestro ser
durante el resto de nuestros días.
Y si esa fuerza, esa luz existiera
y fuera lo que nos mueve,
querrías que desapareciera?
No te daría miedo perderla?
Porque mira que hay cosas que dan miedo,
pero ver un columpio y no balancearse,
ver el mar y no mojarse,
ver a tu hermano y no abrazarse,
imagina eso.

Imagina que puedes morir en cualquier momento.
No te daría miedo estar vivo y no saberlo?
No sentir al viento jugar con tu pelo
ni saber del olor de los árboles?
Pasear por la calle y no admirar
las miradas de la gente,
los besos con amor.
Un suspiro de vida
que se pierde si nadie lo ve.

A no es igual a B

No porque exista el cielo
tienen que existir los pájaros,
el sol o las nubes,
ni porque exista el mar
tienen que existir los peces,
las olas o las islas.

No porque existan magos
tiene que existir la magia
ni porque exista la magia
tiene que existir el amor.

Impostora

Sovint vens a mi com un miratge
enmig de la nit però jo no t’escric.
Maleït mal vici de no organitzar-me.
Tu creus en mi? Què m’has vist?
Jo segueixo l’instint com un felí.
Tinc un foc que em crema a dins.
No estic queixant-me, l’incendi ha de seguir.
Paraules, paràboles i un fil sense fi
Que s’enreda i es nua fins a lligar-se.
No vaig triar la condició que m’és donada
I no sé en quin moment he caigut en el parany.
Una bèstia m’esperava amagada rere l’espina dorçal
per empènye’m al forat del «no ho faràs perquè no vals».

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar